Cómo ser mujer y trabajar con hombres

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INTRODUCCIÓN


En este libro “Cómo ser mujer y trabajar con hombres”, Teresa Viejo nos habla de como es la vida de la mujer en el trabajo, de por que pensamos que somos más débiles que ellos, de por que las mujeres podemos hacer dos cosas al mismo tiempo y los hombres se agobian cuando tienen que hacerlo… En general de lo que trata el libro es de hacernos entender más a los hombres y como trabajar con ellos.

1. EL MISMO JUEGO, NUEVAS REGLAS.

Mientras las mujeres tratan de cambiar las reglas para conservar las relaciones sociales, los hombres entienden las relaciones sociales como fáciles de reemplazar con tal de que se atengan a las reglas.
Desde la infancia, los varones sólo aceptan la influencia de otros niños, son autosuficientes, mientras que las féminas aceptan la influencia de ambos sexos, se apoyan en los demás.
El mundo laboral, ha sido un terreno prohibido para la mujer durante siglos, pero en los últimos veinte años la mujer se ha incorporado a él con un talante activo y con voluntad de cambio.

1.1 LO QUE EL TRABAJO SIGNIFICA.

El trabajo para un hombre es su gran razón de ser. El hombre refrenda su masculinidad saliendo cada día a la oficina. Diseñado para el trabajo, para una utilidad en la que se percibe muy fuerte, seguro y reafirmado. Es su mundo, no sólo porque gracias a él consigue un buen sueldo, sino porque además se agencia reconocimiento social. Tanto representas, tanto eres. Sin embargo, el trabajo para una mujer, sólo tenía una finalidad y esta era la de ganar dinero. Sólo les afectaban sus ingresos. Ahora lo que ocurre es que imitamos la dependencia masculina hacia el trabajo, y un declive en nuestras expectativas, el fracaso en el proyecto… se convierte en un drama. No solo le afecta a la mujer, al hombre le aterra el fracaso y sufren el pánico de no alcanzar el éxito y sentirse unos inútiles.Cuanto más poder tenga un hombre en su trabajo, mayores posibilidades de bienestar dentro de él. La cultura del ascenso en el trabajo, está muy arraigada en el varón. Una mujer secretaria, salvo que un concurso de circunstancias la aboquen a un ascenso claro, aguanta en su cargo hasta su jubilación y satisfactoriamente. Sin embargo, un hombre secretario, se queda en ese puesto si existe el estímulo de una futura recompensa, un ascenso.

1.2 LA REINA DE LA MULTITAREA.

En este apartado lo que se cuenta es que la tasa española de empleo femenino es una de las más bajas de la UE, esto en cuanto a desigualdad.
La mujer en el trabajo cuenta con una mayor minuciosidad, organización, ofrece una mayor apertura a nuevas experiencias, es flexible a los cambios, acepta varias formas de hacer su trabajo y se inquieta más por ser vista de forma positiva por su empresa.
Nos hablan de que las mujeres son multitarea, ya que tienen facilidad para planifican mejor a medio y largo plazo los proyectos, mientras que los hombres aceleran la solución, tienen más paciencia, fomento de las estrategias de premio y reconocimiento, capacidad de estimular y hacer partícipes del proyecto a todos.

1.3 ¿DÓNDE TRABAJAMOS LAS MUJERES?

Por desgracia, allá donde llegan los tentáculos de lo doméstico. Oficios relacionados en el cuidado de los otros, salud, la enseñanza, la pequeña administración, la alimentación, el aseo y el vestido. Seguimos dibujando rasgos femeninos en las enfermeras, maestras, peluqueras, cocineras, dependientas, secretarias…y cuando ascendemos en la pirámide profesional y la responsabilidad, y por tanto el poder y los ingresos son superiores, aparecen ellos, restauradores de grandes restaurantes, catedráticos de universidades…

1.4 ÉL FRACASA, ELLA NO.

El progreso femenino se logra desde un menor apoyo y un mayor desgaste y sacrificio personal, nos cuesta mucho más y nos lo aplauden menos.
Si el hombre no alcanza el éxito, fracasa, y si la mujer lo logra, es un premio, una feliz gratificación.

1.5 EL TRABAJO SE VA.

Si el hombre pierde su trabajo, la pérdida del mismo se convierte en un auténtico drama de dimensiones inimaginables. Para nosotras no lo es tanto, nos conduciría a cerrar página y a abrir otra nueva.
La rapidez para solucionar el problema la marcan los recursos económicos que nos respaldan.

2. ELLA Y ÉL: DOS CEREBROS.

Siendo mujer, los dos hemisferios cerebrales plantean un desarrollo similar; si por el contrario es hombre, el hemisferio derecho gana por puntos.
Las lecturas que en el comportamiento permiten las peculiaridades de cada unos son importantes y tienen que ver con en el modo en que hombre y mujeres entendemos el trabajo y nos desarrollamos en él.
Las mujeres poseen hasta un 11 por ciento más de neuronas afanadas en oír y hablar, mientras que los hombres son habilidosos en interpretar símbolos y razonamiento matemático.

3. LO QUE ELLOS CREEN SABER DE USTED.

- Creen que las mujeres tienen menos estrategias para soportar la presión. En este caso la resistencia física juega a su favor.
- Intuyen que las mujeres son más débiles.
- Estiman que las mujeres pierden el tiempo y que se dedican a pintarse las uñas o escaparse a las rebajas durante la hora de comer.
- Entienden que las mujeres son muy competentes, se concentran y apenas se levantan de su sitio dedicando mucho tiempo. Esto les inspira confianza.
- Dicen que las mujeres no paran de hablar, la mayor parte para quejarse o bien porque disfrutan charlando.
- Presuponen que las mujeres son unas liantas que investigan detalles de la vida privada de sus compañeros.
- Consideran que prejuzgan a las personas.
- Aseguran que a las mujeres les encanta el poder.
- Desconfían de las mujeres que han alcanzado un puesto considerable, en la creencia de que han manipulado sus armas.
- Piensan que las mujeres que trabajan en una misma oficina no se apoyan entre sí. Se encuentran en una lucha.
- Advierten que las mujeres no pueden contener su envidia.
- Piensan que las mujeres son más cabezotas.
En todo lo anterior se transparentan gestos y comportamientos femeninos que no son muy saludables. Son ellos los que envenenan el ambiente laboral, con sus suposiciones masculinas.

4. TODO LO QUE USTED DEBE SABER DE ELLOS.

- El hombre con el que trabaja da soluciones. Es más noble y directo de lo que suponemos.
- Él no se permite ser débil. Tendrá problemas pero hará lo posible porque nadie se lo note.
- No pregunta. Para él, pedir ayuda es una humillación.
- Le preocupa más que a las mujeres tener un despacho, y alcanzar un ascenso.
- Adora los cargos. No parará hasta alcanzar lo más alto que le permita su ambición, y una vez logrado, debe saberlo todo el mundo.
- No se dan por vencidos. No deben fracasar en nada.
- Ellos arriesgan, las mujeres no tanto.
- Se venden muy bien.
- Para ellos, un no, no es definitivo, sino la constatación de que deben cambiar de técnica e intentarlo más tarde.
- Pueden ser catalizadores del éxito, pero también ladrones de ideas.
- Se apasiona por los papeles.
- No es el mismo cuando se junta con sus compañeros.
- No quiere problemas. Quiere una vida tranquila sin complicaciones.
- Si pierde su empleo vivirá un drama enorme.
- Aprovecha oportunidades en cualquier momento.
- Tiene un mayor grado de adaptación al estrés físico en cuanto a las mujeres.
- Ante una decisión, busca una respuesta rápida, como sinónimo de seguridad en uno mismo.

5. ÉL SE ENFADA. USTED SE DEPRIME.

El hombre y la mujer no depuramos del mismo modo la ira o el enfado.
La cólera que nace en el varón se manifiesta con libertad porque no es frenada dentro de su cerebro. En cambio, una mujer rabiosa, lo más probable es que termine llorando, porque sus circuitos cerebrales han sujetado una respuesta enojada. Su cabeza huye del conflicto para no sufrir problemas.
Los hombres utilizan gritos, puñetazos y reacciones agresivas, mientras que la mujer demanda más vocablos y menos genio, mostrando angustia, preocupación o tristeza.
La angustia es cuatro veces más corriente en las mujeres, de aquí que sean más propensas a padecer trastornos ansiosos o depresivos.

5.1 EMOCIONES DESBOCADAS

Refrendar las emociones es un importante activo para el hombre, tarea algo complicada para la mujer.
Para el hombre, un desengaño, una equivocación en su pronóstico, un proyecto que no se logra, objetivos de ventas sin alcanzar…son culpa del sistema. Una mujer se decepcionará y se sugestionará con la certeza de que no llegará otra ocasión para demostrar su valía. Es por eso que la inseguridad femenina, su umbral de inteligencia, su tendencia al agobio, le hace presa fácil para convertirse en impostora.

a) Síndrome de la Impostora
Es un trauma que crece cuando alguien está convencido de no ser merecedor de lo que posee, el terror a no ser tan capaz o tan inteligente como imaginaban los demás, el miedo a estar demasiado arriba de lo que se merece, afecta más a las mujeres.
No se examine, no se ponga nota, solo aprenda y disfrute.

b) Síndrome “La vida no es justa”.
Las cosas no salen como las planificamos, a pesar de que pensamos que sea lo correcto.
En el trabajo, el esfuerzo no lo es todo, hay muchos ruidos que entorpecen la tarea.
El mundo no obedece a planes racionales, así que lo que nos sucede no puede ser calificado como justo o injusto.

5.2 PROBLEMAS, SIEMPRE PROBLEMAS

En el mundo laboral, todos tenemos peculiaridades que resultan molestas a nuestros compañeros. El compañero que se queja y critica siempre, el que simula estar muy atareado pero no hace nada, el superior que ridiculiza en público a su equipo…
En todos estos hay que tratar de huir de los tonos imperativos y utilizar la dureza, pero amablemente.

5.3 RÍASE, POR FAVOR.

Abandonar la angustia, el miedo, la queja o el agobio no es tarea fácil, pero es conveniente tratar con ironía los chascos laborales.
El hombre emplea con mayor frecuencia el sentido del humor para relajar la situación más crispada, con este cura las tensiones y los conflictos.
El pesimismo y un ánimo depresivo, además, acortan la vida.

6. UN IDIOMA, ¿DOS LENGUAJES?

Mientras que la mujer opta por un lenguaje más suave buscando la cooperación y la igualdad, la palabra del hombre habla de desigualdad.

6.1 DIME COMO HABLAS Y TE DIRÉ QUIÉN ERES

- El hombre emplea el lenguaje directo, rotundo, contundente y con autoridad. Frases cortas y bien estructuradas. Va directo al grano.
- La mujer se vale del lenguaje indirecto, el rodeo.
- El lenguaje femenino salta de un tema a otro con facilidad y mezcla conversaciones.
- La mujer gusta de las subordinadas y las frases largas. Así soluciona conflictos y reconforta al interlocutor.
- El hombre interpreta de un modo literal lo que escucha, sin las dobles intenciones femeninas.
- La frase masculina no duda.
- El hombre trasluce menos preocupación por el interlocutor que la mujer. Esta tienda a dibujar un clima agradable a su alrededor.
- El hombre aplica la síntesis verbal, lo que le lleva a ser muy incisivo. En el trabajo se exigen órdenes claras en un tiempo mínimo.
- El hombre personaliza sus ideas, de modo que el discurso es individualista y competitivo.
- El lenguaje masculino requiebra el eufemismo. Busca contar todo por su nombre y en pocas palabras.
- El hombre se siente cómodo en la crítica, porque lo percibe como un punto muy interesante de intercambio profesional.
- La mujer emplea onomatopeyas de aceptación en su conversación.
- Un hombre puede trabajar durante horas sin intercambiar ni una palabra.

6.2 ¿POR QUÉ LOS HOMBRES INTERRUMPEN A LAS MUJERES?

Desde niño el hombre a aprendido que una forma de ejercer el control es mediante una voz rotunda, de manera que cuando la utilicen otros callen.
Cuando un hombre interrumpe a una mujer, esta se siente agredida y menospreciada. Esa agresividad latente hace que el interlocutor pierda el hilo y será menos competitivo.

6.3 DIEZ RAZONES PARA NO ESCUCHAR

La mujer, en una relación de conflicto con un compañero de trabajo, sólo busca un diálogo bidireccional, pero muchas veces se encuentra con un monólogo. Entonces tendrá la sensación de no ser escuchada.
  1. Porque existe otra conversación paralela.
  2. Porque se presupone que los otros saben de lo que ella habla, pero no es así.
  3. Porque tiene expectativas negativas.
  4. Porque usa un lenguaje demasiado técnico, vulgar, pijo…
  5. Porque es demasiado subjetiva cuando lo que debe es exponer hechos contrastados.
  6. Porque termina apoyándose en ellos.
  7. Porque utiliza un lenguaje cargado de exigencias e imperativos.
  8. Porque emplea siempre un lenguaje negativo.
  9. Porque se instala demasiado en la culpa.
  10. Porque su falta de concisión permite al interlocutor agraviarla.

6.4 UN GESTO VALE MÁS QUE MIL PALABRAS.

El lenguaje no verbal es todo aquello que dice nuestro cuerpo sin que le demos permiso, el 50 % de nuestro mensaje viaja en él.

a) ¿Qué dice tu cuerpo?
Haciendo una observación de los gestos, sabremos si una persona está nerviosa, incómoda, tiene miedo, tiene el ánimo positivo…
Una mala postura, el rostro contraído, puede decir mucho de una persona. Las preocupaciones se arrastran en el gesto. El nerviosismo se enquista en las extremidades, se encogen los hombros, las rodillas se agarrotan.

b) ¿Dónde me siento?
El lugar en que hombres y mujeres nos distribuimos alrededor de una mesa de trabajo implica la distribución tanto del poder real como del que subyace entre los que allí se sientan.

6.5 COMO UTILIZAR LA VOZ.

Nada revela tanto el carácter de un hombre como su voz.
-Hablar con energía.
-Que los finales de las frases no queden arriba.
-No gritar, pero que la voz sea oída por todos.
-Cuidado con unir las sílabas finales y las primeras de cada palabra.
-No hablar deprisa.
-Calentar la voz, antes de una charla larga.
-Dar dinamismo a lo que se cuenta, sin ser aburrida.
-Invitar al auditorio a que intervenga.

7. SEXO Y TRABAJO.

La seducción es una pieza más del juego laboral y su administración se emplea arbitrariamente. Seducimos para que nos digan que sí a un proyecto o para que nos aumenten el sueldo, para que nos escuchen, nos compren o nos valoren, pero hay otra seducción que manipula sentimientos y que a veces hiere.

7.1 EL COQUETEO.

Un mero coqueteo en el trabajo no tiene mayor trascendencia. Solo se busca agradar a otros para alimentar la vanidad, está muy alejado del compromiso.
Es un arma más femenina que masculina.

7.2 ¿EN TU MESA O EN LA MÍA?

En el trabajo pasamos media vida, compartimos inquietudes, problemas y satisfacciones con decenas de individuos, ¿se le ocurre mejor lugar para ligar?
Según el Centro de Investigaciones Sociológicas, un 14% ha conocido a su pareja en el trabajo, frente al 9% que lo hizo en lugares de ocio.
Un 35% de los españoles sostiene haberse casado con un compañero de profesión.

a) Feliz intercambio de fluidos.
En este tipo de relaciones existe poca proyección de futuro. Estas historias son agradables cuando se producen pero su recuerdo incomoda.

b) Dentro del armario…archivador.
Estas relaciones esconden un mundo mucho más complejo, y en casi todas existe algo común: hombres y mujeres han abandonado parte del tiempo y la dedicación que deben a su esfera privada, para emplearse en el trabajo y al final saben más de sus compañeros que de sus parejas. Existe un cariño mutuo.

c) Del ordenador al altar.
Son todas las relaciones nacidas en el trabajo con ambiciones de futuro y vocación de ser compartidas con los demás.

7.3 Y EL JEFE, ¿QUÉ DICE DE LO NUESTRO?

No hay empresa que acoja un volumen importante de trabajadores que no haya reflexionado a cerca del peligro que supone que dos empleados compartan, además de roces y datos, información confidencial.

7.4 A LO VERTICAL POR LO HORIZONTAL

Casi un tercio de las relaciones sexuales en la empresa se producen entre jefes y subordinados.

7.5 ¿Y CÓMO ES ELLA?

Nada halaga tanto a una mujer como demostrarle que se la teme.
Por ello, mujer con la que trabaja su marido, es para ella un ser fascinante, desconocido e inquietante en el tiempo.

8. ACOSO SEXUAL.

En relación con el perfil del acosador, los datos indican que suele tratarse de hombres casados o con paraje estable y con hijos; normalmente mandos intermedios, con carácter infantil y caprichosos, fríos, sexistas, machistas y con escasa empatía.
Son ellas las principales lesionadas. Casi todas se ven forzadas a abandonar, tarde o temprano, su empleo.
Demostrar jurídicamente este delito hace que muchas opten por callar o por rastrear apoyo entre sufridoras idénticas.

9. ALGUNOS COMPAÑEROS MALOS.

- El compañero compulsivo abarca más de lo que se le pide y, en comparación con él, dará la sensación de que todos los demás pierden el tiempo.
- El compañero controlador, el que siempre está pendiente de lo que los otros hacen.
- El compañero que busca el éxito a través del trabajo.
- El compañero que busca afecto.
- El compañero que bebe más de la cuenta.
- El compañero adicto a Internet.
Para muchas mujeres, las peores compañeras son hembras.

10. UNA IMAGEN VALE MÁS QUE MIL CUENTOS.

El aspecto físico sigue penalizando a las mujeres en el trabajo, mientras que para ellos es un hábil cómplice.

10.1 ELLA LLEVA LOS PANTALONES.

La forma en que nos presentamos a los demás es la suma de nuestro aspecto físico, del modo en que hablamos, del leguaje no verbal y de todo lo ajeno que nos recubre. Cabe pensar que la imagen no importa si somos competentes, pero eso es un error, porque una parte del éxito profesional reside en ella.

10.2 FÍSICA Y QUÍMICA.

Si el sentido prioritario del hombre es la vista y él es un ser volcado a la acción, es comprensible que se deje llevar por la imagen de una mujer atractiva antes que por otra que no lo sea tanto, aunque lo que esté buscando, es la eficacia de una recepcionista.

10.3 EL HÁBITO HACE AL MONJE.

La vestimenta es un formidable indicador de la jerarquía social, anuncia qué oficio y papel social posee quien lo porta. Por ejemplo un traje de ejecutivo, emana seguridad o autoridad.

10.4 ¿QUÉ ME PONGO?

Negarse a las pautas estéticas de su trabajo supone nadar contra corriente, es mejor camuflarse en el entorno. Averigüe que está bien visto y qué no en su trabajo.

10.5 ALGUNOS CONSEJOS BÁSICOS.

Una vestimenta correcta es un instrumento fundamentable para presentarnos a los demás.
-Vestir con buen gusto no implica seguir al pie de la letra los caprichos de la moda.
-Su ropa debe adaptarse al trabajo elegido.
-Evite todo aquello que le impida actuar con soltura.
-Luzca ropa que se adecue a la actividad de la firma para la que trabaja.
-Sea prudente con las joyas, ropa de firma… por mucho que disponga de recursos para adquirirla.
-En sus primeros días, no hacerse notar demasiado.
-No se acude al trabajo vestido como cuando sale un sábado.
-Cuidado con los zapatos.

11. USTED NECESITA TIEMPO Y DINERO.

El tiempo es aquello que se nos escapa y nos angustia. Una agenda poco elástica y un lamento enquistado: no llegar.

11.1 UN PARAÍSO DE 9 A ?

En la dinámica diaria tendemos a ahogarnos en lo urgente y perdemos lo importante. A sublimar lo accesorio y prescindir de lo sustancial. Nos empeñamos en cumplir objetivos que entendemos prioritarios cuando los necesarios, están aparcados.
Hay que organizar las prioridades, y posteriormente traducirla como un logro sin contemplar lo que no ha hecho como un fracaso, sino como algo que se resolverá más tarde.
Se habla de una serie de perturbaciones que distraen su atención y restan su eficacia:
- Querer hacer varias cosas a la vez, demuestra mucha dispersión.
- Aplazar lo que nos degrada no implica que desaparezca. Sigue ahí, esperando a ser abordado tarde o temprano.
- Escaso rendimiento del tiempo. Perder tiempo productivo.
- Cuidado con los plazos. Sea realista en sus compromisos.
- Conjugar las responsabilidades en femenino singular. El compromiso femenino y hacer todo y nada, el voluntarismo…alimenta la frustración porque todo lo que prometemos, se convierte en poco logrado en la realidad.

11.2 NEGOCIOS, COMO SIEMPRE

El trabajo es la única fuente de ingresos.
En idénticos trabajos, con iguales responsabilidades y competencias, el hombre demandará un sueldo superior.

11.3 ¿CUÁNTO VALE SU TRABAJO?

En un plano íntimo, el dinero es un considerable placebo sobre nuestros problemas o inquietudes. Cierto que llegar a fin de mes y adquirir todo aquello que se desea con holgura es el objetivo de toda mujer.
Para usted, pedir aumento en su trabajo es un drama. ¿Cómo hacerlo? En principio debe dibujar un escenario en que no quede ningún cabo suelto, para ello se necesita saber:

a) ¿Cuánto se paga realmente por su trabajo?
Entérese de cuanto cobran tanto otras personas en condiciones similares a la suya, como sus compañeros.

b) ¿Por qué habrían de pagarle más?
Recapitule mentalmente todos sus logros y actúe olvidando los fracasos.

c) ¿Sabe que piensa su jefe de usted? ¿Qué va a decirle?
Todo empieza por solicitar una entrevista. Hágase notar en un sentido positivo; que sus superiores comprueben que trabaja y lo hace bien, es responsable y muy competente.
Una vez en la cita, no se haga rogar en sus peticiones. Sea clara y directa. Aparque sus miedos.
En cualquier caso, negocie lo que negocie, habrá pagado un precio porque hasta el logro más pequeño implica un desgaste.

12. AMBICIÓN ES FEMENINO SINGULAR.

Ambición es el deseo de conseguir poder, riquezas, dignidades o fama.
Poder es tener la facultad o potencia de hacer una cosa.
La mujer puede ambicionar muchas cosas, pero carecer del poder para alcanzarlas.
Sobre la ambición actúan unos mecanismos de represión que entran en juego con la maternidad: si la mujer tiene hijos, el ánimo de escalar en su trabajo se amortigua, llevarse los honores o ser nombrada la empleada del mes.
Muy pocos hombres antepondrían su papel de padre al de trabajador.
La ambición varía por sectores profesionales y se perfila de forma diferente en cada uno.

13. AHORA MANDO YO.

La jerarquía más tradicional no es femenina porque, entre otras cosas, ha contribuido a la discriminación hacia ella.
La credibilidad femenina siempre ha estado en entredicho precisamente por aplicar sus habilidades. Por ello es vital que cada mujer que acceda a un cargo de responsabilidad erradique su comportamiento, como un objetivo prioritario. Ser mujeres nos hace fuertes, imitar al hombre nos debilita.
El modo en que el hombre ejerce el poder está marcado por la jerarquía y el puesto que él ocupa en el organigrama, con horarios y reuniones infinitas, porque, cuánto más tiempo dedique a su trabajo, mejor lo está haciendo, marcando distancia con los subordinados y acortándolas con los superiores. En una dirección hacia fuera, frente a la femenina, que se mueve en lo interno del equipo, no deja de lado a las personas, las estimula, promueve sus habilidades, escucha, observa e incentiva.

13.1 ¿Y CÓMO DEBO MANDAR?

Las estructuras demasiado rígidas, jerarquizadas y altamente competitivas incomodan a la mujer.
Las mujeres deben asegurar a los hombres a los que dirigen que su parcela de poder y su capacidad de decisión no sólo no se verán mermadas, sino que crecerá gracias a su gestión. Transmitirles seguridad y ahuyentar su miedo.

13.2 EL ARTE DE DELEGAR

La mujer sigue siendo la gran controladora que fiscaliza todo. Nadie hace nada mejor que ella.
Los hombres delegan con mayor facilidad, ya que tienen la costumbre de mandar y por eso no carecen de pudor al encargar tareas.
Aprender a delegar, a trasladar el trabajo a otros, es algo imprescindible en el aprendizaje de ejercer autoridad.

13.3 ¿QUÉ PIENSAN ELLOS DE SER MANDADOS POR MUJERES?

En la conciencia masculina siempre anida el vestigio de que es más importante trabajar bajo las órdenes de un hombre que de una mujer, hasta el punto de que, el trabajo mismo se deprecia si es conducido por riendas femeninas.

14. EL HOMBRE-JEFE.

Un estudio realizado reveló que tanto el tiempo que un trabajador permanece en su organización, como su productividad, están directamente relacionados con su supervisor inmediato.

14.1 HISTORIAS DE JEFES

El jefe-mentor es aquel depositario del éxito de un subordinado porque en su justa obligación reside captar las aptitudes de los suyos para convertirlas en excelencias. Intentará lograr un equipo válido, compacto y eficaz.
El jefe-padre reproduce su función doméstica en el trabajo, reforzando su dominio. Él protege a su niña-secretaria de malas influencias porque es el que mejor puede cuidarla.
Además de los dos modelos anteriores, existen:
- Jefes emprendedores son los que anteponen los resultados laborales a la armonía de los trabajadores. Son inteligentes, obtienen datos solventes, llevan con éxito su cometido, pero no hay quien los aguante porque son maleducados, irrespetuosos y carentes de tacto.
- Jefe colega, es una persona emotiva, muy cercana, que hace participar al equipo de sus decisiones.
- Jefe visionario es capaz de tomar la mejor decisión de futuro para su empresa, aunque le cueste el día a día. Aporta gran sabiduría y calma.

14.2 ALGUNOS JEFES MALOS.

- El jefe farsante es al que se le permite una doble vida, de manera que dentro de la organización tiene la más estable de las familias y fuera, la amante más viciosa. Este jefe ofrece tranquilidad, sosiego empresarial y una calma sobre los destinos de cientos de empleados.
- El jefe hecho a sí mismo, de la nada levanta un emporio.
- El jefe incompetente es un inútil con tarjeta de visita. Lo normal es que busque conflictos, si no los hay los inventa, de manera que da la sensación de ser indispensable.
- El jefe vehemente tiende a la violencia en sus exposiciones, es agresivo si no consigue lo que quiere, establece una gran presión sobre los subordinados y se frustra si no alcanza sus objetivos. Culpabilizará a otros de sus fallos.
- El jefe desconfiado ve peligro en cada rincón. Se resistirá a establecer lazos afectivos dentro del trabajo porque piensa que le pueden traicionar o utilizar.
- El jefe ególatra es tiene que ser el mejor en todo. Si existe alguien que pueda brillar más que él hará lo posible para eliminarle de su camino. Este jefe busca gente mediocre, con poco encanto y menos luces, que le faciliten brillar sin sombras.
- El adicto al trabajo hace la vida imposible a los de casa y a los de fuera. Le falta agenda para hacer todo al mismo tiempo.
- El jefe controlador amarga la vida al más perfeccionista de los trabajadores, porque nada está bien del todo.

14.3 HISTORIAS DE SECRETARIAS.

1. En esta historia, la secretaria lleva la agenda de su superior.
Claro que hay más secretarias, claro que ellas velan por sus superiores con hechuras sacadas del propio hogar, claro que se instalan en la tarea y se perpetúan de ella. Algunas mujeres ejercen con sus superiores una labor de tutelaje también en lo personal y se convierten en hijas o madres vigilantes.
2. La secretaria le soluciona todos los problemas personales para que él pueda rendir en la empresa al cien por cien.
Disponer de secretaria implica no sólo definir las distancias, sino saber que determinadas competencias no se encargan, en parte por pudor, en parte por respeto a quien es subordinada pero no una criada.
3. En esta tercera historia, la secretaria tiene dos superiores. Está atosigada por los dos, que le piden lo mismo, en el mismo tiempo y sin coordinarse. No sabe a cual de los dos dar salida con prioridad.

15. ¿PERDIDOS O RECUPERADOS PARA LA CAUSA?

Ese hombre que ahora no sólo tiene que compartir terreno con la mujer, o prescinde de la subordinación y apuesta por la complicidad igualitaria, o está perdido. Entiende a duras penas que las reglas del juego han cambiado.
Ellos manifiestan estar más incómodos trabajando con mujeres, en cambio, las mujeres al incorporarse en el mundo laboral, no han tenido otra opción más que la de compartir espacio y competencias.
Lo que peor llevan los hombres de las mujeres es su agresividad, y en cambio, lo que peor toleran ellas es la dejadez, la falta de diligencia, una suerte de pereza que les aboca a realizar ellas los trabajos de otros.
Las mujeres están más satisfechas con su trabajo porque su umbral de ambición es distinto. Son más conformistas. El hombre, siente una gran presión por alcanzar más poder y ejecutarlo.

16. ¿POR QUÉ A ELLOS NO LES PREOCUPA QUE LA NEVERA DE SU CASA ESTÉ VACÍA?

En ninguno de los libros que elucubran sobre la felicidad del varón que trabaja, les cuentan el modo de llevarse mejor con las mujeres con las que trabajan, ni de cómo organizar el tiempo para ejercer la paternidad responsable, ni del modo de distribuir sus objetivos para enriquecerse también en lo íntimo, en ninguno les cuentan que llenar la nevera también es prioritario en su vida.
Al igual que la mujer cambio sus principios con el paso de tiempo y empezó a trabajar para ganar dinero y satisfacer deseos, el hombre tiene que entrar en el hogar como la mujer pasea por la oficina, con paso firme.
Lejos de adaptarse el trabajo a la mujer, es ella la que se doblega en las condiciones masculinas. La tarea de la responsabilidad doméstica y familiar es femenina, y la dejadez de ellos es dolorosa.
Lo más triste es que la única cosa que pueden hacer durante ocho horas al día es trabajar. WILLIAM FAULKNER
Los propios hombres viven presos de un sistema que ellos han contribuido a solidificar y que se les vuelve en contra. Todos conocen lo irreversible de un fenómeno que no tiene marcha atrás: su mujer nunca volverá a enclausarse en casa, por tanto, ellos deben entrar en sus hogares de un modo tan activo como enriquecedor. Y llenar la nevera.

17. ¿SÓLO PARA HOMBRES?

¿Qué es lo que entendemos por paridad? ¿Que las mujeres puedan conducir grandes camiones por autovías, grúas de construcción, que manejen una hormigonera, que pesquen en el Atlántico? ¿Qué dirijan un comando de operaciones especiales en Irak? ¿Qué se empleen a fondo en los más duros trabajos de la construcción?.
Hoy por hoy, ya pueden hacerlo, otra cuestión es que sus apariencias les conduzcan por caminos distintos.
Unas investigaciones han identificado órganos femeninos con mayor especialización en el área del habla en un solo hemisferio y masculinos, con una feminización de sus tareas lingüísticas repartidas por los dos.
- Profesiones como las de carpintero, electricista, conductor de camiones, eran realizadas por hombres y mujeres con estructura cerebral masculina.
- Profesiones como enfermero/a, profesor, comercial o relaciones públicas, eran abordadas por hombres y mujeres con cerebro femenino.

EPÍLOGO. CÓMO SER MUJER Y TRABAJAR CON HOMBRES.

Ser mujer y trabajar con hombres obliga a actitudes firmes porque las mujeres tienen el deber personal y el compromiso social de cumplir las expectativas que otras han depositado en ellas: progresar en su empleo, utilizando lo mejor de las habilidades femeninas.
Ser mujer y trabajar con hombres implica tomar con orgullo la bandera de la feminidad y enarbolarla sin complejos. No pedir perdón por aquello que le hace ser sensible, intuitiva, paciente, resolutiva, negociadora, organizada, pacificadora, tenaz, voluntariosa, moldeable y versátil, sino contagiar a quienes la rodean de esta talante magnífico. No lo oculte.